DISCO "EL BARRIO DEL DESEO"

 

EN LA CALLE

Afilo las biromes del absurdo,
me quito el personaje, me desnudo,
y trepo por las páginas del mundo.

Soy periodista de los sentimientos,
jamás tuve carnet, sólo recuerdos,
y escribo en mi libreta lo que veo,

y escribo en mi guitarra, por ejemplo:

que el amor / es la brújula del alma,
que la ley / es un pájaro sin alas,
y resisten en la calle los que cantan.

Y viajo por los puentes de la noche,
por túneles de besos que se rompen,
y saco fotos de los corazones.

Soy espía de un país que se despierta
como un barco de papel entre la niebla,
y escribo como puedo en la marea,

y exprimo tinta de tanta tormenta:

El amor es la brújula del alma,
y la ley, es un pájaro sin alas,
y resisten en la calle los que cantan.

Pregunto por el nombre de este sitio,
recojo el testimonio de un testigo:
-comen tango y lloran / despacito-.

Y caigo en los bolsillos y baúles,
tras la flor de la memoria, que se pudre,
y traduzco sus huesos en perfume.

Ningún diario publica mis noticias,
las crónicas que manchan mis hojitas,
mejor será seguir con la poesía,

pero como callar que en estos días

que el amor es la brújula del alma,
y la ley, es un pájaro sin alas,
y resisten en la calle los que cantan.

Letra y música: Fernando Montalbano


MUJER IMAGINARIA

La vi desnudarse desde mi ventana,
arrancándose la ropa del alma;
éramos el cine, sombra y fantasía,
ella, la muchacha, yo, siempre el espía.

La vi en su balcón como piel tendida,
siempre trabajando de diosa aburrida;
lejos de mi mano, como una muñeca,
dentro del afiche, viva pero muerta.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea.

La vi en el naufragio de la medianoche,
como un salvavidas le arrojé mi nombre,
como una naranja, yo me abrí de gajos,
y ella me enredaba con mis propios brazos.

La vi zambullirse sobre mi figura,
sobre imaginarios mares de ternura,
la vi entre cristales, saltar como un tigre,
lamiéndome cada centímetro virgen.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea

Nos vi despertar a las siete en punto,
como se despiertan los cuentos de adultos,
ella, Cenicienta perdiendo la magia,
y yo, Capitán, besando la almohada.

La vi transformando su cuerpo en perfume,
detrás de los rayos húmedos del lunes;
la vi con sus piernas de humo y ceniza,
volver a su celda de fotografía.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea.

Letra y música: Fernando Montalbano


SOY LA CANCIÓN DE UN LUGAR

A veces soy Sabina,
a veces soy Serrat,
a veces Utopía,
a veces nunca más.

Y es que a veces soy John Lennon
con Troilo haciendo dúos,
Discépolo y James Taylor,
Chabela con El Mudo.

León, y en un entierro
la guerra y la poesía,
y los Hombres de Hierro
que no se oxidan.

La canción de un lugar
que se llama Libertad.

A veces soy el Chavo,
Piluso y Groucho Marx,
y de un hondazo acabo
con tanta seriedad.

Y es que siempre soy milonga
en La Balsa del rock,
y cuando quieren conga
los besa mi tambor.

Detrás de las paredes,
rasguño junto a vos.
Maquillo a los que pierden
con mi voz.

La canción de un país
que se llama “Soy de aquí”.

A veces soy yo mismo,
desnudo y sin barniz,
y silbo mis abismos
colgados de un atril.

Y es que yo también elijo,
y no soy pentagrama;
la música es el hijo
de la mujer que se ama.

“Imagine all the people”
soplando en el viento,
no ves que soy tan simple
como vos.

La canción, esta vez,
es El Reino del Revés.

Letra y música: Fernando Montalbano.


VUELVAN

Vuelvan,
no se queden como pájaros sin rama;
selvas
de relojes muerden donde no los llaman.

Vengan
donde resucito, me levanto y caigo.
Renga,
se pasea la legión del desarraigo.

Sepan,
que en la patria del adiós florecen yuyos;
trepan
por el mástil del deseo cuando huyo.

Gritan
de dolor, pero el confort no es buen auxilio.
Pita
del cigarro de la muerte todo exilio.

Vengan,
que el olvido es ciudadano en sus miradas.
Ciega,
la esperanza tiene un pasaporte a nada.

Salten,
que se borra la rayuela de la historia;
Antes
que el dinero les clausure la memoria.

Gambas
europeas tienen gusto a Buenos Aires;
ambas
les enredan las raíces en el aire.

Maman
por los hilos de internet nuestros recortes.
Aman,
pero aquí pasan lo años, no en el Norte.

Abran,
que la puerta y la canción están sin llave.
Ladran
esos perros, pero lamen donde saben.

Entren,
que la pava está en el fuego de nosotros.
Siempre
es posible ser quien sos, y no ser otros.

Letra y música: Fernando Montalbano.


NO ME DIGAS POR QUÉ

En un bar salido de un grotesco
yo cantaba la canción número mil,
como un ex combatiente frente al riesgo
del amor, en tu boca, me rendí.

Hubo en medio algún cortocircuito,
cuando un gato de tu mesa me tentó;
y si bien, este gorrión pisó el palito,
en tu rama, mi canción resucitó.

Cántame, y no me digas adiós,
bésame, y no me digas ayer,
cántame, y no me digas –quién sos-,
bésame, y no me digas por qué.

Vos dijiste: -Das clases de guitarra?-
Yo te dije: -Soy solo un aprendiz.
Son mis notas las uvas de tu parra.
No me afinas el alma con un sí?

Y esa noche que unimos los colchones,
en el cuero, nos cosimos a la vez,
tanta música guardada en los cajones,
que disfónica quedó la timidez.

Cántame...

Tengo el pecho como un rompecabezas,
sólo encaja con tu abrazo, mi razón,
al destino, ya no le faltan piezas,
y completa mi boca, tu pezón.

Siempre habrá tabernas y boliches
para reciclar aquel desliz;
es tu amor, el que sale en los afiches,
y ahora yo, soy quien te pide un bis.

Cántame…

Letra y música: Fernando Montalbano


EL BARRIO DEL DESEO

Rojo como un crepúsculo entre las uñas,
alto como el relámpago del amor,
esa sabiduría que me rasguña,
ese lápiz que me acuña,
esa patria sin color.

Breve, como los besos que da la gloria,
hondo como los tajos que sudan miel.
Ácido como el vino de la memoria,
ese patio de la historia
con rayuelas en la piel.

El barrio del deseo
transpira humanidad.
Los buenos son los feos,
lo bello, la verdad.

El sitio más lejano
quedaba siempre aquí.
Volvemos cuando vamos,
la luna es fuego gris.

Huérfano como el hijo de la herejía,
náufrago, va sin dios en la urbanidad.
Flota sobre el remanso de la utopía,
sobre el óxido del día
que no llega con la edad.

Cierto, como el hechizo de los sahumerios,
negro, como la sombra del corazón,
íntimo, como las lágrimas y el misterio,
ese frágil cementerio
de cordura y desazón.

El barrio del deseo
está, como la sed;
si miro no lo veo,
si sueño, nunca hay red.

La punta de mi lanza
dibuja ese lugar.
Será que la esperanza
no puede descansar.

Duro como los dientes del optimismo,
ancho como la voz de la vocación,
triste como la risa frente al abismo,
como el pálido espejismo
que destroza a la razón.

Ese lugar que espera como una cama,
como el pezón hinchado de una canción,
ata una idea viva por cada rama,
y enarbola lo que se ama
del ojal de la pasión.

El barrio del deseo
transpira humanidad.
Los buenos son los feos,
lo bello, la verdad.

El sitio más lejano
quedaba siempre aquí.
Volvemos cuando vamos,
la luna es fuego gris.

El barrio del deseo
está, como la sed;
si miro no lo veo,
si sueño, nunca hay red.

La punta de mi lanza
dibuja ese lugar.
Será que la esperanza
no puede descansar.

Letra y música: Fernando Montalbano.


OTRO SUR

Tal vez yirando a ciegas,
me fui alejando apenas,
y regresé en los trenes de una siesta.
Estuve por los bares,
donde parí mis duendes,
y alguien dijo : “ -que pague lo que debe- ”.

Sur,
ese tango, otra vez,
abre roperos y llama.
Sur,
paredón y después,
yo pregunto : -quién anda ?-.

Tal vez no me fui nunca,
quizás estuve en curda,
amordazado y solo en una luna.
Tal vez perdí el laburo,
tal vez ella se puso
una tiendita, y se casó de apuro.

Sur,
es un tango, sabés,
casi una postal del alma.
Sur,
duele en el corazón,
silbarlo, mandarlo en las cartas.

Estuve con los viejos
amigos de la barra,
de Luis no saben nada y otro es cana.
Y me cuentan del Tito,
que es mozo en California,
y lava copas sólo cuando llora.

Sur,
qué silencio cayó
sobre esta punta del mapa.
Sur,
tiene miedo mi voz,
tiembla al llamar a mi casa.

Y aquél cantor del barrio,
qué tango lo ha tragado.
La calesita se murió girando.
Tal vez hasta una noche
fusilen corazones,
los mismos dedos de los bandoneones.

Sur,
fotos de otro país,
que otro país va pegando.
Sur,
paredón y después,
yo pregunto,
yo pregunto :
-después, qué………-

Letra y música: Fernando Montalbano


NOTICIAS MINIMAS

La muerte, novia gris de los perversos,
firma autógrafos, conspicua ante su grey.
Yo sahumo la calle con mis versos;
tan apócrifos lo son, como su ley.

Una puta, un amor, una promesa,
una ética imposible, una verdad;
los derechos humanos, en la mesa.
Han servido a las víctimas. Piedad.

Ay, los tiempos que se vienen,
ay, los tiempos que se van.

Porque hay libros dentados que lastiman,
porque muerden las musas de Serrat.
Conectados a nada nos abisman,
y no pasan los mates por el chat.

Los enchufes vitales de uno mismo
no se adaptan al futuro de ocasión.
Ex alumnos del autoritarismo,
entendimos rock por revolución.

Ay, los tiempos que se vienen,
ay, los tiempos que se van.

Sin gambetas históricas de Diego,
con los trapos del alma bajo el sol
los fracasos que nos dejaron ciegos
en el arco del destino piden gol.

En la patria más íntima traduzco
con manuales inútiles, el mal.
En la esquina resisto y sólo luzco
la poesía prendida en el ojal.

Ay, los tiempos que se vienen,
ay, los tiempos que se van.

Letra y música: Fernando Montalbano.


CORAZON Y FARO

Era piel, era mar, era sur su tierra,
y yo condenado
a besar, a vivir en su dulce guerra.
Era más, era albur, femenina gloria,
era un tajo alado,
que vistió, que empapó mi desnuda historia.
Era pez, era tul, es un estribillo
que parió mi boca,
por quemar, por oír su ciudad de grillos.

Traigan a mí su corazón y faro,
el haz del beso para ver más claro,
que este barco pide, que el adiós se oxide
y que no expliquen tanto el amor y el canto.

Era miel, era sal, era lava y luna
era, y hoy no hay dudas,
ella es hembra, ella es paz, ella es cien en una.
Era y es, lo que soy, lo que sudo, escribo,
lo que callo y digo,
la verdad es mujer, y por ellas vivo.
Era cuerpo y será, pensamiento y rosa,
era tan hermosa,
que probé su licor y estalló mi prosa.

Rieguen la muerte con su cancionero,
con su guitarra que amamanta en cueros
a mi sed de ideas, a mis musas reas.
Ángeles me restauran, cuando digo Laura.

Y que no expliquen tanto, el amor y el canto.

Letra y música: Fernando Montalbano.


PODIO DE BARRO

Sobre la cama, chicas piden condón,
pero en las fotos de Play Boy te saludan.
Ventilador, merca, pizza y Chandón,
estás más solo que el penúltimo Judas.

Sos un moderno y frágil hijo de puta,
demócrata, bicho, ladino y veloz.
Sé que el futuro te hizo dedo en la ruta,
y en tu espejito, se hizo chico hasta Dios.

Sueñan y sueñan los dioses del Fonavi
con tu oficina y con tu pinta de turro.
Suena la cumbia morocha de Barbis;
vas al Concejo como vas a los burros.

Me prometiste la Les Paul y el subsidio
si meto el voto en tu barriga de chop,
pero no afino con el La del suicidio,
no cambio un rock and roll ni por todo el pop.

No tengo un mango para hacer un CD,
pero he grabado la belleza y el odio,
sobre los discos vivos de La Acadé,
que hará llover, porque de barro es tu podio.

Tocan y tocan las guitarras en crisis,
buscan un solo que estrangule tu escuela,
mientras al alma le roban la bici,
y el barrio duele como duelen las muelas.

En la pared está tu foto de prócer,
como Sarmiento en la comarca del Tetra.
En los garages solo hay bandas de covers,
pero quién sangra con su auténtica letra.

Habrá que hablar con un idioma de locos
para entendernos en la pobre colmena;
que la traición no es un deporte de pocos
y ya hay campeón para el mundial de la pena.

Sueñan y sueñan...
Tocan y tocan...

Letra y música: Fernando Montalbano.


INVENTARIO PERSONAL

Tengo una bici oxidada,
un libro, una espada
que llega hasta el sol.
Tengo una vieja guitarra,
un álbum de farras,
un grillo, y un gol
que le hice al aburrimiento,
caballos de viento,
de tinta y alcohol.

Tengo un cuaderno de abrazos,
mi lupa, mil casos
para resolver.
Tengo una sombra melliza
que viaja sin visa
silbando “Volver”;
donde mi pie no se anima,
su paso hace cima
y allí puedo ver.

Tengo un dedal, donde escondo
un beso redondo
en el ascensor.
Tengo recuerdos en fila,
y en esa mochila,
aún cabe el amor.
Tengo una duda, y la arrojo
al centro del ojo
del retrovisor.

Tengo una vieja birome,
tan flaca, ni come,
su llanto es azul.
Trepando por escalones
llamados renglones,
llegó hasta Kabul;
de lo que sangra soy dueño
y en mesas del sueño,
es taco de pool.

Tengo fantasmas amigos
pero no consigo
curarme el adiós;
revoluciones en crisis,
la figu difícil
nunca se me dio,
pero recorro los kioscos
que aún no conozco,
incluso, el de Dios.

Tengo un dedal, donde escondo
un beso redondo
en el ascensor.
Tengo recuerdos en fila,
y en esa mochila,
aún cabe el amor.
Tengo una duda, y la arrojo
al centro del ojo
del retrovisor.

Tengo un carnet del deseo,
lo bello y lo feo
me tienen a mí.
Tengo la voz hecha hijos,
el semen me dijo
que no me dormí.
Tengo la bronca afinada
y no tengo nada
pero tengo mil.

Letra y música: Fernando Montalbano.


MAPA DE LA INFANCIA

Cuando el barrio era el país
y el olor en la nariz
era de tierra, y asuntos
como la Constitución
y la ley de la razón
eran la vejez del mundo.

Cuando el ocio era el poder
y el tapial y la pared
eran la altura del cielo.
Cuando el orden era un lío,
cuando el otro, era el amigo
cuando no quemaba el fuego.

Menuda patria
dame tu mapa
soy ciudadano
de un país perdido que
se llama infancia.

Cuando el peine y el reloj,
las medidas y el adiós,
cuando las ganas de adulto;
cuando el no, y el calendario,
cuando la muerte y el diario
eran juguetes sin uso.

Cuando el trazo de la tiza
dibujaba y no sabía
dividir el territorio.
Cuando uno, era nosotros,
cuando tuyo, era de todos,
cuando nadie estaba solo.

Menuda patria
dame tu mapa
soy ciudadano
de un país perdido que
se llama infancia.

Letra y música: Fernando Montalbano.

 

DISCO "VIAJEROS"


01.

REGLAMENTO INTERNO PARA SOÑADORES

No dormir con los párpados caídos,
traicionar reglamentos anteriores,
serle fiel al café de lo prohibido,
vacunarse contra despertadores.

Despistar a la hoz de la rutina,
caminar con la zurda por el borde,
no volar si no hay tierra en la retina,
y almorzar, por lo menos, un acorde.

Despeinar la melena de los libros,
ordenar las ideas como flores,
desertar de los besos sin peligro,

defender las tristezas en colores,
no perder la razón, sí el equilibrio.
Y mañana, vendrán sueños mejores.

Fernando Montalbano.


02.

VIAJEROS

Sucede que me voy enamorando
de las mujeres que hay dentro de vos.
La sombra de los hombres que no he sido
regresan de los besos del error.
Y no hay información para el viajero;
la fórmula es perderse siempre en vos.

La yunta de lo que pintamos juntos
anda pariendo rumbos en la piel.
Te cambio la medida de tu abismo
por la canción, la lógica y la sed.
Si la ciudad posible siempre ha sido
el todavía, el dónde y el tal vez.

Ay, viajeros,
a dónde irá la suma del amor.
No sabemos;
porque uno y uno es mucho más que dos.

Nos pasa, que no pasan los temblores
y somos huracanes, somos sur.
La cama, la cocina, los balcones,
despliegan nuestros pájaros aún.
Y codo a codo con la incertidumbre,
el vértigo de nuestra latitud.

Sucede que el camino lleva adentro
si hundimos nuestros pies en el amor.
Seremos los viajeros de nosotros,
de mundos que germinan entre dos.
Esclavos del abrazo, de tan libres,
y todo un horizonte, vos y yo.

Ay, viajeros,
a dónde irá la suma del amor.
No sabemos;
porque uno y uno es mucho más que dos.

Letra y música: Fernando Montalbano.


03.


CORAZÓN DE CANCIONES

Corazón de canciones,
en qué hueco se asoma
lo mejor de los hombres,
la mujer de mi boca.

Mar de las melopeas,
misa de las guitarras,
dónde, música y letra
silban lo que se ama.

Redondel de las rimas
de piolines y teclas,
sea ley tu poesía
cuando el beso nos duela.

Trompo de los sentidos,
pariremos historias,
porque el coro es el río
de lo que no se nombra.

Corazón de canciones,
ojo de lo que siento;
que ilumine tu acorde
ruido, barro y te quiero.

Megafón de la Luna,
voz que el llanto cocina,
gracias por la fortuna
de tu nota sencilla.

Que me aturda el futuro
todavía sin verso,
que en la sangre te busco
y en la copla te encuentro.

Vendaval de cantares,
semen de las gargantas,
embaracen el aire
de canciones que faltan.

Letra y música: Fernando Montalbano.


04.

PLANTITA DE ALBAHACA

En el balcón se añuda
cuando el otoño la ataca;
la niña que estornuda
es mi plantita de albahaca.

Me da pena robarle
sus ojitos pa’l puchero,
pero a mitad del hambre
sus besos dicen “te quiero”.

Me la mecen los grillos
y hasta mi propia guitarra.
La riegan con un río
de chacareras y zambas.

El sueño la hará libre
del redondel de su cuna.
Que vuelen sus raíces
al corazón de la luna.

Mi patio se ha dormido
en su fragancia de moza.
Amaneció más vivo
y le han crecido baldosas.

La madrugada muerde
con los ladridos del alba,
y se despiertan verdes
mi mal humor y mi planta.

Mediterráneamente
mateo junto a su tallo;
y su silencio bebe
gotitas de lo que callo.

Y así giró la vida
su trompo sin alharaca.
Que muera la rutina
con el gustito e’ la albahaca.

Letra y música: Fernando Montalbano.


05.


LA HORA DE LOS DOS

En el aire flota piel;
hay humito del querer.
Pronostican humedad
muy cerquita del sofá.
Sopla el céfiro del vos,
es la hora de los dos,
y no hay reloj

Siento toda tu verdad
conversando con mi sal,
arrojados al vaivén,
a los mares del tal vez;
vivos de multiplicar
la esperanza una vez más,
como el pan.

Siento que vamos entrando
muy despacito en el otro,
como semilla en el barro
de lo que somos.

Y en el vapor de los labios,
resucitando el asombro,
sin pensamientos andamos,
allá en nosotros.

Amanece entre los pies,
aunque es el atardecer;
la saliva del aún
tiene gusto a juventud,
y en la espalda de este par,
el abrazo lloverá
después de amar.

Enredados sin por qué,
tu corpiño y un cd,
en las olas del colchón
flotan con mi pantalón,
y mil besos de ultramar
refucilan sin piedad
en la ciudad.

Siento que vamos entrando
muy despacito en el otro,
como semilla en el barro
de lo que somos.

Y en el vapor de los labios,
resucitando el asombro,
sin pensamientos andamos,
allá en nosotros.

Letra y música: Fernando Montalbano.



06.


ESA GUITARRA

Esa guitarra que anda
lánguida por la casa,
dándole cuerda a todo
lo que nos pasa.
Esa cajita honda,
rápido que responda,
que precisamos otra
canción redonda.

Ese licor sonoro
húmedo y que se abraza,
ese que llega al fondo
de las gargantas.
Esa indomable hembra
que cabalga en mis piernas,
anda pidiendo letra
para mi lengua.

Adónde irá su pelo,
su cancionero largo,
quién saltará al espejo
de su encordado.
Ojalá que las uñas
y esa sirena rubia
hagan de las preguntas
su partitura.

Sabe esa guitarrita
como afinar la tarde,
cómo ponerle música
a las verdades.
Y en la distancia breve
donde la piel se bebe,
apenas solo miente
lo que se debe.

Lejos de los estuches,
cerca de los insomnes,
fiel como los que huyen
de los blasones.
Ella dirá tañendo
más de lo que te cuento.
Gracias por el misterio
contra mi pecho.

Letra y música: Fernando Montalbano.



07.


AMOR EN EL TERCER MUNDO

En su silla de paja
ella fuma en silencio.
Él golpea la puerta,
pero ya no está abierta.
Qué difícil pareja,
corazón y rejas.

Ella sale al balcón
con pechos de azúcar.
Él se fue a una ciudad,
que llaman: “Angustia”,
con pezones de yugo
y sin futuro.

Ella mira un espejo
y se pinta los miedos.
Él la espera en la esquina
porque sabe que hay cielos
que no tienen estrellas,
pero sí, rayuelas.

Ella escribe una carta,
que jamás mandaría.
Él la besa en la boca,
pero es una estampilla.
Son las puntas de un cable,
aunque no se hablen.

Él, que sabe de todo,
se oxida en un taxi.
Ella alquila la Luna,
y un beso no es gratis.
Las vidrieras liquidan
lo que no precisan.

Pudo ser un poema
de carne y de hueso.
Pudo ser una yunta,
de mitades, al menos.
Pero el mundo es difícil,
corazón y crisis.

Letra y música: Fernando Montalbano.


08.


CANCIÓN DEL VIENTO

Siento que me estoy volviendo viento,
que te muerdo el filamento,
que te enciendo el pensamiento.
Digo que me voy haciendo libro,
que te beso si te escribo,
que yo soy, si te imagino.

Luz de madera en la voz,
sur de los mapas de a dos.

Brazos, para amarte como lazos,
con la voz hecha pedazos
de soplar contra el fracaso.
Llaves, para abrirte como el arte,
para dar la piel por aire,
y una lágrima por mares.

No, tu lenguaje, tu ley.
Flor que en tu boca corté.

Creo que me estoy viniendo cielo,
madrugada por tu pecho,
medialuna en tu bostezo.
Gallo, despertándote los gajos,
voy hundiéndome en tu tajo,
voy haciéndome centauro.

Gris, mi canción es feliz,
si todo empieza en el fin.

Siento que me estoy volviendo viento,
poco a poco soy silencio,
y en la música me quemo.
Siento que me estoy volviendo viento,
poco a poco soy silencio,
y en tu música me quemo.

Letra y música: Fernando Montalbano.


09.


SOY DE ROSARIO

Puedo decir que soy el rey
de esta comarca santa sin fe.
Barrio, gorrión, sur, humedad.
Tengo un balcón para cantar.

Soy de Rosario,
río gigante, breve raíz.
Soy de Rosario,
donde el dolor sabe reír.

Una pasión por la mitad
reparte rabia y felicidad.
Parca y bohemia, mágica y gris,
sueña con goles sobrevivir.

Soy de Rosario,
río gigante, breve raíz.
Soy de Rosario,
donde el dolor sabe reír.

Trágica piel, puta deidad,
novia cautiva del Paraná.
Bello y feroz, tu corazón
besa con trova, muerde con rock.

Soy de Rosario,
río gigante, breve raíz.
Soy de Rosario,
donde el dolor, sabe reír.

Tengo guitarra, tengo tu voz,
no tengo nada, tengo canción.
Quiero silbar tu porvenir,
ponerle música a tu cicatriz.

Soy de Rosario,
río gigante, breve raíz.
Soy de Rosario,
donde el dolor sabe reír.
Soy de Rosario.
Ese es mi pueblo, se lo advertí.

Letra y música: Fernando Montalbano.


10.



UNA PENSIÓN DE NOVELA

Piecita al fondo, a la izquierda
flaca, soltera y rubor,
seis marineros en la puerta
esperando por su amor.

El Negro, en la diecisiete,
amigo del buen pensar,
mate en la izquierda y por ende
en la derecha, Nippur de Lagash.

Una pensión de novela
de variedad inquilina
aristocrática mersa
de la fauna rosarina.

Chupao y echo un alambre
La Capital al sobaco.
Dicen que lo busca el hambre
pa’ cobrarse unos caballos.

Altillo que nadie ocupa
más que un oscuro pasado,
un catre típico y un par
de corpiños olvidados.

Una pensión de novela
de variedad inquilina
aristocrática mersa
de la fauna rosarina.

Pero la pucha ese día,
qué cruel noticia fatal,
en manos de un policía
orden de desalojar.

Capricho de un intendente
de sistemático vicio
de demoler lo que duele
y tapar con edificios.

Y esa pensión de novela
sólo un destino tendría:
acogedoras colmenas
para la ciudadanía.

En fin, hermano, sería
el final de la pensión
y entre el escombro que había
aseguran que alguien vio
la Biblia y el calefón
llorando en un rincón.

Letra y música: Fernando Montalbano.



11.


MUJER IMAGINARIA

La vi desnudarse desde mi ventana,
arrancándose la ropa del alma;
éramos el cine, sombra y fantasía,
ella, la muchacha, yo, siempre el espía.

La vi en su balcón como piel tendida,
siempre trabajando de diosa aburrida;
lejos de mi mano, como una muñeca,
dentro del afiche, viva pero muerta.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea.

La vi en el naufragio de la medianoche,
como un salvavidas le arrojé mi nombre,
como una naranja, yo me abrí de gajos,
y ella me enredaba con mis propios brazos.

La vi zambullirse sobre mi figura,
sobre imaginarios mares de ternura,
la vi entre cristales, saltar como un tigre,
lamiéndome cada centímetro virgen.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea.

Nos vi despertar a las siete en punto,
como se despiertan los cuentos de adultos,
ella, Cenicienta perdiendo la magia,
y yo, Capitán, besando la almohada.

La vi transformando su cuerpo en perfume,
detrás de los rayos húmedos del lunes;
la vi con sus piernas de humo y ceniza,
volver a su celda de fotografía.

Ay, imagen perfecta,
ay, utópica hembra,
nunca se tiene lo que se desea,
nunca se tiene lo que se desea.

Letra y música: Fernando Montalbano.


12.


RUMBO DEL SÁBADO

Lugar donde el prejuicio
levanta su telón,
y escribe, el Paraíso
su nombre con neón.

Sin más boleterías
que besos en las mesas.
"Se toca y no se mira",
la casa recomienda.

Los músicos al rojo
fazendo bossanova.
La música, sus ojos
cerrados, cuando tocan.

El dueño del garito
gobierna desde el fondo;
no saben si está vivo,
o lo han pintado al óleo.

Cabaret,
rumbo de los sábados,
barrio Norte, tren, cortada y sótano.
El Universo muestra
las piernas sin apuro,
y una mujer redonda
como el mundo.

Iglesia de las ganas,
espejo de uno mismo,
imperio de las nalgas
que no tiene enemigos.

Refugio de unos cuantos
que dan la misma talla:
la señora y el santo,
el héroe y el canalla.

Cabaret,
rumbo de los sábados,
barrio Norte, tren, cortada y sótano.
El Universo muestra
las piernas sin apuro,
y una mujer redonda
como el mundo.

—¿Me permite esta pieza?—
el estudiante insiste,
y ella se cree bella,
adolescente y virgen.

Que pasen el mensaje
que pide más boleros.
Hechizo del cantante,
hacenos menos buenos.

Cabaret,
rumbo de los sábados,
barrio Norte, tren, cortada y sótano.
El Universo muestra
las piernas sin apuro,
y una mujer redonda
como el mundo.

El Universo muestra
las piernas sin apuro,
y una mujer redonda
como el mundo.

Letra y Música: Fernando Montalbano.



13.


BIZARRO Y PASIONAL

No comprendo este cine
de película absurda.
Apagaron las luces
y el mundo está en curda.
¿Me perdí alguna escena?
¿No pagué alguna cuota?
Se venció la esperanza
y la brújula, rota.

Hace un siglo que insisto
con mi tinta en el timbre
de la casa del turro
que no se decide
a partir su bocado,
a prestarnos el sueño
a los desorientados
juglares del reino.

Renuncio a la quietud,
me embarro en el por qué,
no entiendo la mesura
de los que tienen sed.
Bizarro y pasional,
desnudo como el sur,
romántico y extraño,
perdido en este tour.

Ya me fui por los cables
de este barrio plateado
por amor a la luna
de los desesperados,
que bebían su droga
de catódica estima,
conspirando por nadie,
borracho de rimas.

Me saluda lo adverso;
soy pariente lejano
del aún y el reverso
de los formularios,
anacrónico y loco,
tecnoilógico y lento,
desviado con rumbo,
vecino del viento.

Renuncio a la quietud,
me embarro en el por qué,
no entiendo la mesura
de los que tienen sed.
Bizarro y pasional,
desnudo como el sur,
romántico y extraño,
perdido en este tour.

Soy un fans de la bruma,
colecciono destinos,
juego al pool con las dudas
de los argentinos.
Hago trampas conmigo,
me despeina un abrazo,
tomo clases de amigo
y me salgo del mazo.

No hay papel esta noche
que me apague la bronca,
no hay guitarra que vista
mi lágrima ronca;
pero se que hay un tango
para cada tristeza,
y allí soy un agnóstico
padre que reza.

Renuncio a la quietud,
me embarro en el por qué,
no entiendo la mesura
de los que tienen sed.
Bizarro y pasional,
desnudo como el sur,
romántico y extraño,
perdido en este tour.

Letra y música: Fernando Montalbano.


14.


BALADA PARA UN AFICHE

El viento pega en su frente,
como en la tierra, el dolor.
Lleva apretado en los dientes,
un habano, una paloma, y hasta el nombre del traidor.

Por la mirada de mármol
que multiplica su edad,
puede medirse el tamaño
del coraje o la locura, según sea su cristal.

Quizás por esa ternura
que en tanto póster no entró,
la juventud se pregunta
qué lugar el de la fuerza, qué lugar el del amor.

Hay una silla vacía
a cada lado de Dios;
uno de barba y espinas,
y él, de barba y de camisa, se han sentado en el cordón.

Por lo infinito del nombre,
y sus ideas sin red,
sus siete vidas aún corren
como rápidos leones a la hora de creer.

Por ese cielo de estatuas,
del que no quiso ser rey,
dejó a su doble en las garras
de tachuelas oxidadas, y se fue, riéndose.

Letra y música: Fernando Montalbano.



15.


AVENIDA

Río ancho,
me descalzo en el asfalto
de tu lomo despintado
por el yiro de los barcos,
por la suela de la noche,
por la baba de los coches
que no van a ningún lado,
pero sueñan.

Por tus venas
de cemento,
-como sauces-
los semáforos chorrean
luz y sangre.

Río arriba,
avenida en carne viva,
carrusel que ya no gira,
un rosario de suicidas,
un desfile de botellas,
y tal vez, en una de ellas
viaja el mapa, de esta pista
sin salida.

Como astillas,
en tu piel de pavimento,
va un país en zapatillas
con agujeros.

Río abajo,
los zapatos en el barro,
un destino de dos manos
-la velocidad y el tango-,
un collar de cafetines,
un caballo con las crines
del smog y el humo amargo
de mil fieras.

Por las grietas
que florecen en tu espalda,
llora lágrimas de brea
esta guitarra.

Letra y música: Fernando Montalbano.


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